Samsung duplica su apuesta por la IA y redefine el mercado móvil con el nuevo Z TriFold

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Samsung Electronics ha trazado un plan ambicioso para este año que promete sacudir la industria tecnológica: duplicar la cifra de dispositivos móviles equipados con funciones de “Galaxy AI”. El objetivo es alcanzar los 800 millones de unidades en 2026, frente a los 400 millones registrados el año pasado. Esta maniobra, impulsada en gran medida por el modelo Gemini de Google, pretende otorgar a la firma estadounidense una ventaja crucial sobre sus rivales en una carrera por la inteligencia artificial que se intensifica por momentos.

T.M. Roh, co-CEO de Samsung Electronics, fue contundente en su primera entrevista desde que asumió el cargo en noviembre: “Aplicaremos la IA a todos los productos, todas las funciones y todos los servicios tan rápido como sea posible”. Esta estrategia no solo busca consolidar al mayor valedor de la plataforma Android en el mundo, sino que supone un respaldo vital para Google, actualmente enfrascada en una dura competencia con OpenAI y otros actores para atraer usuarios a sus modelos de lenguaje.

La guerra de los modelos y la percepción del usuario

El contexto es de máxima tensión competitiva. Tras el lanzamiento de la última versión de Gemini por parte de Alphabet —destacando la ventaja de Gemini 3 en métricas clave de rendimiento—, OpenAI declaró un “código rojo” interno. Según los informes, su CEO Sam Altman paralizó proyectos no esenciales para acelerar el desarrollo, lo que culminó con el lanzamiento del modelo GPT-5.2 pocas semanas después.

En medio de este fuego cruzado, Samsung busca recuperar la corona perdida frente a Apple en el mercado de smartphones y frenar el avance de sus rivales chinos. Roh confía plenamente en que la adopción de la IA se acelerará, apoyándose en datos internos reveladores: el conocimiento de la marca Galaxy AI se ha disparado del 30% al 80% en apenas un año. “Aunque la tecnología de IA pueda parecer algo dudosa ahora mismo, en un plazo de seis meses a un año estas tecnologías se generalizarán”, aseguró el directivo, refiriéndose a la suite que combina la potencia de Google con su propio sistema Bixby.

Tensiones en la cadena de suministro

Sin embargo, este despliegue masivo choca con una realidad económica compleja: la escasez mundial de chips. Si bien esta situación ha impulsado las acciones de Samsung un 7,5% y promete un aumento de beneficios en el cuarto trimestre gracias a su división de semiconductores, también presiona los márgenes de los teléfonos y electrodomésticos. “Como esta situación no tiene precedentes, ninguna empresa es inmune a su impacto”, advirtió Roh, quien no descartó una subida de precios en los productos finales.

La crisis es palpable en el sector de los componentes. Tanto Samsung Electronics como SK Hynix, los dos mayores fabricantes de chips de Corea del Sur, planean aumentar los precios de la memoria DRAM para servidores hasta un 70% en el primer trimestre. Se trata de un cambio decisivo hacia un mercado de vendedores, provocado por una demanda de inteligencia artificial que ha desbordado por completo la oferta global. Analistas de mercado como IDC y Counterpoint ya predicen que el mercado de smartphones podría contraerse el próximo año debido a estos costes.

El futuro plegable: Primeras impresiones del Z TriFold

Dentro de su estrategia de hardware, y pese a que el mercado de los plegables crece más despacio de lo previsto debido a complejidades de ingeniería, Samsung sigue innovando. La compañía, que controlaba casi dos tercios de este mercado en el tercer trimestre de 2025, se prepara para lanzar en Estados Unidos su nueva joya: el Samsung Z TriFold.

Al tener este dispositivo en las manos, se confirman las sospechas: es esencialmente una tableta con un teléfono anexo. Tras pasar una hora interactuando con él, la experiencia resulta tan convincente que uno se plantea seriamente jubilar los plegables de una sola bisagra, como el Pixel 10 Pro Fold o el Z Fold7. A diferencia de los modelos de Huawei, el TriFold cuenta con dos bisagras que se cierran hacia adentro y posee un mecanismo sorprendentemente elástico; al sacarlo del soporte, el dispositivo busca abrirse por completo casi de forma automática.

El diseño impone sus propias reglas. Al plegarlo, es imperativo bajar primero el panel izquierdo, ya que el módulo de la cámara se encuentra en el lado opuesto. Si el usuario intenta hacerlo en orden inverso, el teléfono emite una vibración firme y muestra una notificación en la pantalla interior corrigiendo la acción.

Aunque todavía no se ha confirmado el precio oficial para su lanzamiento en occidente durante el primer trimestre, es seguro asumir que será elevado, considerando que el Z Fold7 de una sola bisagra ya ronda los 2.000 dólares. No obstante, si el dispositivo cumple con lo prometido en las demostraciones previas al CES, es probable que exista un nicho de mercado dispuesto a pagar por esta evolución, que Roh espera se convierta en la norma general en los próximos dos o tres años.