La carrera por la salud en tu muñeca: Mientras Apple frena su IA, Huawei pisa el acelerador
Faltan apenas unas semanas para la WWDC de este 8 de junio (arranca a las 10:00 PT, para los despistados), y todo apunta a que Apple ha decidido pisar el freno con watchOS 27. Según nos cuenta Mark Gurman en su ya mítica newsletter Power On, los de Cupertino no están para florituras este año y prefieren pulir lo básico antes que deslumbrar con novedades sacadas de la manga. El foco parece estar en exprimir la precisión del pulsómetro, un movimiento curioso considerando que Andrew Gebhart de PCMag ya comprobó empíricamente que el Apple Watch Ultra 3 clava las cifras de frecuencia cardíaca si lo pones cara a cara con un Whoop 5.0.
Lo que sí nos deja con la miel en los labios es ese cacareado entrenador de salud impulsado por inteligencia artificial. Bautizado internamente como Project Mulberry y pensado en principio para debutar este año bajo un paraguas de suscripción llamado Health+, parece que llegará bastante más tarde dentro del ciclo de actualizaciones de iOS 27. Se rumoreaba que el bicho sería capaz de plantarte un vídeo explicativo sobre riesgos cardiovasculares si el reloj detectaba alguna anomalía. Pero claro, el año pasado Eddy Cue cogió las riendas del equipo de salud y fitness y debió pensar que los algoritmos de Oura y Whoop les estaban comiendo la tostada a nivel de IA. El proyecto se ha desinflado un poco, y de momento toca conformarse con promesas a largo plazo.
Y aquí es precisamente donde la cosa se pone interesante. Porque mientras en California andan recalibrando su estrategia de software, Huawei sigue soltando artillería pesada y bajando al barro. La marca, que es la reina indiscutible de los wearables en Filipinas, acaba de dejar el listón de la monitorización deportiva por las nubes con el lanzamiento en ese mercado de la serie HUAWEI WATCH FIT 5. Para que nos hagamos una idea de su agresiva política de precios, acaban de aterrizar allí partiendo de los 8.999 pesos, bombardeando plataformas como Shopee, Lazada y TikTok Shop con cupones de descuento, e incluso soltando vales de hasta 2.500 pesos en su tienda oficial.
Lo de esta gente es no dejar títere con cabeza a nivel médico. El modelo Pro no se anda con chiquitas y saca pecho con una función no invasiva de estudio de riesgo de diabetes, un electrocardiograma con certificación CE y análisis de arritmias por onda de pulso. A esto le sumas un sensor inteligente de nueva generación, un medidor de bienestar emocional, control del ciclo y un TruSleep 5.0 dopado para que no se te escape ni un ronquido. Es, en esencia, llevar una clínica analítica impulsada por IA en la muñeca, justo lo que Apple parece estar sudando para integrar en su propio ecosistema.
Tampoco se quedan cortos si lo tuyo es sudar la camiseta. El reloj te aguanta rutas profesionales de trail running, inmersiones a pulmón de hasta 40 metros y viene con acceso a más de 17.000 campos de golf en todo el mundo. Aparte de los clásicos 100 modos deportivos, le han metido soporte nativo para apps de deportes de raqueta que lo están petando ahora mismo, como PickleX, Tennix y Goodshot, e incluso te guía en “mini-entrenamientos” de estiramientos.
Todo este hardware mastodóntico te da unos 10 días de tregua sin pasar por el cargador, llevándose excepcionalmente bien tanto con iOS como con Android. Han sabido jugar muy bien sus cartas con la integración de servicios locales (soportando plataformas filipinas como Angkas o pagos con GCash WatchPay), al tiempo que permiten instalar por OTA utilidades como FiiT o Life Period Tracker desde su AppGallery, o sincronizar las rutas de bici directamente con Komoot.
Al final del día, el panorama es sintomático del estado actual de la tecnología de consumo. Tienes a un gigante histórico dando un paso atrás para afinar un software que no termina de cuajar frente a la competencia especializada, y a otro saturando el mercado con dispositivos brutales llenos de métricas avanzadas disponibles hoy mismo. Si tiene sentido esperar a que Apple despierte del letargo algorítmico o tirarse de cabeza a la propuesta omnívora que Huawei ya tiene en la calle, es un melón que cada usuario tendrá que abrir por su cuenta.